martes, 19 de mayo de 2015

 Siempre he pensado que las películas, cortos etc. son el reflejo de nuestras vidas, etapas, momentos.
Amistad, amor, odio, fantasía, realidad, política etc, son una combinación perfecta entre música, letras, pinturas, y encuadres. Pueden ser el refugio que buscas cuando estás triste, o puede ser el brindis perfecto cuando estás feliz, te puede hacer reir o llorar hasta lo más profundo. Hay películas para cada uno, hay películas... Hay películas que te dejan sin palabras, las cuales muchas veces patológicamente las buscas y las ves incontable de ocaciones, te ayudan a sanar heridas, o algunas que te hacen recordar que hay cosas que no puedes olvidar, que el pasado siempre está, sólo que hay que saber sobrellevarlo de la manera mas "sabia" posible. Somos una analogía viviente en constante movimiento, y es maravilloso que hayan personas que se dediquen a interpretar el reflejo del ser humano, como una necesidad de contar historias, como una necesidad de nutrir nuestras almas y mentes de éstas obras de artes encapsuladas en un rango de tiempo, de éstas obras de artes que engloban todas las expresiones del alma, que se reunen de forma innata para entregarnos su perfección.
No existe un rango establecido para calificar lo bueno y lo malo, somos diversos, aunque en lo personal me cuesta entender a los fans de Rápido y Furioso (jajaja).
En conclusión, ver películas es mucho más que "ver" simplemente, es una tarea ardua de aprendizaje constante, sin olvidar el placer maravilloso y fantástico de sentarse frente a una pantalla, porque en ese instante la pantalla no es sólo una pantalla, si no que pasa a ser el reflejo de nuestras vidas...